Barre viento histórico
todas las noches en vela
logrando un latido, atónito,
en los pobres que se consuelan,
buscando un refugio
entre el frío y la niebla.
Lograremos encontrar el calor
de un corazón compañero
Y soplaré, aliada del viento
las miserias de esta vida.
No hay más que el movimiento.
Y ruge, hasta que no haya más que silencio,
que las espirales de violencia no se asomen
a las palabras y hablemos sin miedo.
Y no me rompo, ni me enervo,
ni lloro, ni cuento, ni espero,
ni quiero, ni tengo, y tampoco
seré, sólo soy.
Y ya... no me acuerdo
de lo que quería ser,
ni de la pena, ni de la tristeza.
Y por si quiere volver la agonía
no cerraremos la caja,
para que se aireen bien los vientos
de nuestra real utopía.