Un artista ebrio
puso a caminar al niño
que tenía escondido.
Trazó un curvado camino
y trazo a trazo
y vino a vino
el niño caminaba
¿Por qué me tocó este camino?
Dando vueltas y vueltas
viendo siempre lo mismo.
Andaba huyendo
de ese cruel sino.
En cualquier destino
Veía claramente
los blancos, los negros,
los grises de las almas
en cuero.
Y el niño que caminaba
y caminaba
Un día se paró en su camino.
Y pensó, la rueda que giro
dando vueltas avanza.
¿Qué es lo que yo he aprendido?
Si sigo la inercia seré sólo
un títere de lo sombrío.